Habilidades sociales: Una introducción

Una introducción al concepto de habilidades sociales

Con frecuencia se dice que el hombre es un animal social, y es algo totalmente cierto. Las habilidades sociales son el conjunto de competencias que nos permiten comportarnos de manera adaptativa en la sociedad en la que vivimos. El concepto de comportarse de manera competente en situaciones sociales parece obvio y sabemos, de manera intuitiva, cuando alguien domina las habilidades sociales; sin embargo es difícil definir con exactitud y objetividad en qué consisten las conductas socialmente habilidosas, máxime cuando aquellas dependen en gran medida del contexto en la que se dan. Por tanto, aunque no existe una definición única universalmente aceptada de las habilidades sociales, sí podemos afirmar que las habilidades sociales son un conjunto de conductas aprendidas, esto es, no son innatas, por lo que pueden -y deben- adquirirse y entrenarse, que se producen entre personas (contextos sociales) y tienen en cuenta los factores socioculturales del entorno.

 

Aunque la psicología se ha preocupado siempre del estudio del área social del hombre, no fue hasta mediados de la década de los 70 cuando el campo de las habilidades sociales adquiere una gran difusión e interés. A partir de los años 70 comienza a popularizarse el término de ‘habilidades sociales’, el cual había convivido hasta entonces con otros como el de ‘conducta asertiva’.

 

Además de considerar los factores culturales, demográficos y económicos (obviamente, lo que en una situación puede ser correcto es totalmente inapropiado en otras), diremos que una habilidad o competencia social será exitosa si ha cumplido su objetivo. Una persona con buenas habilidades sociales domina sus competencias de comunicación y tiene un mayor control emocional, lo que le dota de mayor capacidad para lograr los objetivos que se propone.

 

Todo ello manteniendo siempre su autoestima sin menoscabar la de las personas que la rodean. En definitiva, una persona socialmente hábil permite a una persona actuar en base a sus intereses o deseos, ejercer sus derechos y expresar sus sentimientos honestamente, sin que ello suponga menoscabo de los comportamientos, derechos ni sentimientos de los demás. Así, la persona socialmente competente se comportará en modo adecuado a cada contexto o situación, respetando a lo demás y resolviendo los problemas inmediatos que se presentan.

 

Las habilidades sociales se aprenden de manera natural en el hogar, por lo que las competencias sociales del niño tendrán mucho que ver en su posterior adaptación social y psicológica en la escuela y en su grupo de amigos, así como en su rendimiento académico. Para que una persona aprenda destrezas sociales necesita observarlas y llevarlas a la práctica en aquellas situaciones concretas donde son demandadas. La retroalimentación obtenida hará que estas conductas se incorporen o no a nuestro repertorio.

 

Entre otras muchas, algunas de las habilidades sociales que toda persona deberá dominar son:

 

– Preguntar dudas

– Pedir favores

– Iniciar conversaciones

– Presentarse

– Invitar a salir a una persona

– Pedir ayuda

– Hablar de si mismo y de sus problemas

– Hablar en público

– Tomar decisiones

– Expresar opiniones

– Hacer cumplidos

– Saber decir no

– Pedir perdón

– Dar las gracias

– Expresar quejas

– Expresar sentimientos

– Aceptar las críticas

– Negociar

 

A menudo, las personas con déficit de habilidades sociales son percibidas por sí mismas y por los demás como ‘torpes’, ‘tímidas’ o ‘solitarias’, lo que les causa gran infelicidad. En muchos problemas de pareja, ansiedad, depresión, dificultades de aprendizaje, fobia social o inadaptación subyace un grave déficit en habilidades sociales, por lo que es el tratamiento psicológico ha de incluir un entrenamiento en dichas destrezas. En muchas enfermedades mentales es precisamente el conjunto de competencias sociales es que se ve mas seriamente dañado.

 

En resumen, las habilidades sociales nos permiten:

 

  • Relacionarnos de manera sana con otras personas
  • Construir y mantener nuestra autoestima y autoconcepto
  • Superar mejor potenciales trastornos
  • Controlar mejor el estrés y la ansiedad
  • Hacernos valer y respetar

 

Para que una persona domine los diferentes conjuntos de habilidades sociales necesitará tener una alta autoestima (para sentirse seguro de sí mismo) y ser capaz de autoafirmarse ante los demás mediante la asertividad.

 

Habilidades sociales: Una introducción
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