La asertividad y los derechos asertivos

La asertividad es un modelo de relación interpersonal que consiste en conocer los derechos propios y saber defenderlos, respetando siempre a los demás. El estilo asertivo también incluye la expresión de los sentimientos personales, o lo que es lo mismo: saber decir lo que uno siente y uno quiere. En suma, la persona asertiva defiende sus derechos y opiniones con honestidad y cortesía, siempre dentro de las fronteras que marcan los derechos de los demás.

 

La asertividad se fundamente en el principio de igualdad de condiciones y en el respeto mutuo, esto es, que no debemos permitir que se menoscaben nuestros derechos, pero tampoco hemos de anteponer los de los demás a los propios. No somos más que otra persona, pero tampoco menos.

 

La conducta asertiva, que es la más saludable y adaptativa, se sitúa en el punto medio entre la conducta pasiva, propia de las personas tímidas e inseguras, y la conducta agresiva, características de personas egoístas, violentas y antisociales. Citando al profesor de psicología Gordon H. Bower, “la diferencia básica entre ser asertivo y ser agresivo es la forma en que nuestras palabras y comportamientos afectan a los derechos de los demás.”

 

Otra de las premisas esenciales de la asertividad son los derechos asertivos. Todo ser humano tiene una serie de derechos asertivos, fundamentales e inalienables, que son los siguientes:

 

Derechos asertivos

 

  • Derecho a ser respetado con respeto y dignidad
  • Derecho a tener y defender nuestras opiniones
  • Derecho a expresar nuestros sentimientos
  • Derecho a tener nuestras propias necesidades
  • Derecho a no tener que intuir las necesidades y deseos de los demás
  • Derecho a decir ‘No’
  • Derecho a equivocarnos
  • Derecho a cambiar de opinión
  • Derecho a no ser juzgado
  • Derecho a no ser perfecto
  • Derecho a pedir ayuda
  • Derecho a responder, o no hacerlo
  • Derecho a ignorar los consejos ajenos
  • Derecho a protestar ante las injusticias
  • Derecho a obtener aquello por lo que pagamos
  • Derecho a no dar explicaciones
  • Derecho a pedir lo que queremos
  • Derecho a ser informado
  • Derecho a no responsabilizarnos ante los problemas de otros
  • Derecho a no dar razones o excusas para justificar nuestro comportamiento
  • Derecho a hacer menos de lo que humanamente se es capaz de hacer
  • Derecho a no aceptar la responsabilidad de solucionar los problemas ajenos
  • Derecho a no necesitar la aprobación de todos
  • Derecho a decidir sobre nuestro tiempo, cuerpo y propiedades
  • Derecho a estar solos si así lo deseamos
  • Derecho a ser feliz

 

En la práctica de nuestra vida cotidiana, muchas veces no ejercemos los citados derechos, bien por las circunstancias de la situación (por ejempo, no siempre podremos hablar con total franqueza ante nuestro jefe), bien por timidez o ansiedad.

 

Las personas no asertivas terminan haciendo muchas cosas que en realidad no quieren hacer, siendo más propensas a la manipulación, los chantajes emocionales,  o incluso la explotación laboral. Para evitar que se aprovechen de nosotros, será fundamental trabajar en mejorar nuestras habilidades asertivas, ya que como toda habilidad se puede entrenar y mejorar. Pensando y actuando de manera asertiva, lograremos un cambio muy positivo en nuestra vida, al mejorar nuestra autoestima y el modo en que nos relacionamos con los demás.

La asertividad y los derechos asertivos
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