Imagen: Koka Sexton / Flickr Continuamente nos estamos poniendo límites: con nuestros pensamientos, con nuestras palabras y con nuestras acciones. Nuestra zona de confort, a la que pertenecen nuestros hábitos y rutinas, son los límites que le hemos puesto a nuestra vida, una zona que sentimos como cómoda simplemente porque nos es familiar. Cada vez que nos adentramos en nuevos e ignotos territorios, sentimos ansiedad, pero es un tipo de ansiedad natural que debemos abrazar, ya que esto significa que estamos intentando algo nuevo, que estamos abandonando los viejos hábitos. Esa ansiedad es la resistencia de los viejos pensamientos a morir. Por el contrario, la permanencia en la zona de confort contribuye a la depresión, porque es una burbuja protectora donde nos…
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