Psicología positiva: una introducción

Psicología Positiva

Bien es sabido que el término ‘Psicología Positiva‘ está muy de moda. Sin embargo se trata de un concepto dista mucho de ser nuevo, ya que desde los años 60, la psicología ha abordado la felicidad del ser humano (el trabajo de Abraham Maslow y su concepto de autorrealización es un claro embrión de la esta corriente).

 

Sin embargo ha sido Martin Seligman, psicólogo y ex-director de la antiguo director de la Asociación Americana de Psicología, quien ha otorgado el impulso definitivo al estudio científico de la psicología positiva, una disciplina cuyo objetivo es discernir qué es lo que nos hace felices, o cómo crear hábitos positivos que nos conduzca a un bienestar psicológico que eleve nuestra calidad de vida. En este sentido, esta moderna línea se asienta sobre las bases de la psicología humanista de Carl Rogers, ya que este movimiento buscaba desarrollar el pleno potencial humano.

 

Una de las definiciones más ampliamente aceptadas de la Psicología Positiva es la de “estudio científico del funcionamiento humano óptimo” (Ken Sheldon, Barbara Frederickson, Kevin Rathunde, Mike Csikszentmihalyi, and Jon Haidt, 1999).

 

Tradicionalmente, la psicología se ha centrado en las psicopatologías de las personas (en otras palabras, aquello que las hace infelices), dejando en un segundo plano el estudio de las fortalezas y virtudes humanas, tales como la creatividad, la inteligencia emocional, la resilencia o el humor. Son precisamente estos aspectos saludables del ser humano el campo de estudio de la psicología positiva, también denominada como psicología de la salud. La aplicación de la psicología positiva no trata ahora de solucionar lo que esta mal, sino de construir y potenciar lo que está bien, proporcionándole a la personas su propio arsenal de recursos y técnicas para ser más felices. Para ello, la psicología positiva buscará potenciar las emociones positivas (alegría, amor, compasión…), eliminar o minimizar las negativas (ansiedad, tristeza, ira…)  y desarrollar en definitiva los puntos fuertes del ser humano. La psicología positiva es, en efecto, una psicología centrada en la salud, dado que tiene un enfoque preventivo que tiene como objetivo impedir la aparición del trastorno psíquico, aunque también se preocupa de reparar los problemas ya existentes.

 

Ya desde el citado Maslow, conocemos por estudios rigurosos que, una vez cubierta las necesidades básicas de las personas, el nivel de ingresos económicos no es determinante sobre el grado de felicidad que esta siente. Por el contrario, la cantidad y calidad de relaciones interpersonales si se demuestra como el factor clave que influye sobre el bienestar psicológico. La psicología positiva parte del supuesto de que la ausencia de enfermedad mental no significa bienestar psicológico, del mismo modo que en el ámbito de la medicina la ausencia de enfermedad no siempre denota salud.

 

En su libro Character Strengths and Virtues: A Handbook and Classification (2004), Seligman, junto con Christopher Peterson, se desmarcan del modelo de enferfedad y formalizan de forma canónica los principios de la psicología positiva, ‘contraatacando’ de algún modo al Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM),  la ‘biblia’ de los trastornos mentales. En contraposición al DSM, el libro de Seligman identifica y detalla 24 fortalezas de personalidad que permiten a las personas crecer y desarrollar su pleno potencial. Según la categorización de los autores, dichas fortalezas están incluídas en 6 grupos de virtudes básicas universales, estrechamente relacionadas con las virtudes éticas de la filosofía clásica:

 

  • Sabiduría o conocimiento
  • Coraje
  • Templanza
  • Humanidad
  • Justicia
  • Transcendencia

 

Además, Seligman articula los cinco pasos de la felicidad (conocido como el modelo PERMA, por sus siglas en inglés), que son:

 

  • P – (Positive Emotions) Emociones Positivas: Hace referencia a la cantidad de palabras positivas y emociones positivas que sentimos durante el día. Se trata de tomar conciencia de nuestras emociones positivas. Para ello, Seligman recomienda anotar por la noche tres cosas que nos fueron bien durante el día y por qué.
  • E – (Engagement) Compromiso: Comprometernos en nuestras acciones diarias, sea cuales sean. Dar lo mejor de nosotros mismos en los actos cotidianos; esto es, hacerlo lo mejor que podamos.
  • R – (Relationship) Relaciones: Manejar las relaciones de manera constructiva favorecerá el bienestar de las personas y actuará como barrera ante la adversidad.
  • M – (Meaning) Significado: El pertenecer a algo más grande que uno mismo otorga significado a nuestras acciones. Por ejemplo, participar en una buena causa o ayudar a los demás aumentará nuestro bienestar psicológico.
  • A – (Accomplishment) Logro: La determinación para lograr los objetivos es mucho más importante, para Seligman, que el CI.

 

La psicología positiva se encuadra dentro del marco académico y sus técnicas están siendo incorporadas en todos los ámbitos de la psicología, incluyendo el clínico, el educativo, el laboral y el organizacional.

 

Vídeo: Martin Seligman nos habla sobre la Psicología Positiva

Psicología positiva: una introducción
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