Las relaciones saludables con otras personas son necesarias para nuestro bienestar emocional. Por el contrario, las relaciones tóxicas son un veneno que dañan seriamente nuestra autoestima, nuestra confianza en los otros y, en definitiva, sabotean nuestra felicidad.  Las consecuencias de estar sometidos a un abuso psicológico prolongado son muy serias, siendo predictivas de futuros problemas de estrés y depresión.

Muchas veces, y aunque los amigos y familiares puedan ver y advertir del peligro, las personas no son conscientes de que están embarcados en una relación tóxicas, siendo frecuente que la víctima minimize o incluso niegue el problema.

Algunos signos para detectar si estás en una relación tóxica son:

 

  • Te sientes sin energía
  • Tus necesidades y sentimientos son ignorados
  • Tienes miedo de contrariar a tu pareja
  • Mides tus palabras para no enfadar a tu pareja
  • No te sientes respetado-a
  • Tu comportamiento está motivado por el miedo o la culpabilidad

 

Y por parte de la otra persona:

 

  • Conductas adictivas
  • Frecuentes y bruscos cambios de humor
  • Personalidad controladora
  • Abuso verbal
  • Violencia física

 

Incluso si detectamos la evidente toxicidad de una relación en la que estamos inmersos, puede ser difícil dejarla ir, por lo que si has detectado cualquiera de los signos detallado más arriba, lo mejor es que acudas a ayuda profesional, como un terapeuta de pareja. En los casos más graves, cada uno de los cónyuges necesitará tratamiento por separado.

 

Otros hábitos tóxicos en las relaciones de pareja

 

Ser demasiado dependiente

Aunque una relación debe ser una parte importante en la vida de una persona, no puede ser la totalidad de tu vida. Si notas que eres reacio-a a hacer planes para ti en exclusiva hasta asegurarte de que su pareja no tiene planes, quizás le estés dando demasiado peso a tu relación. Este es un claro ejemplo de comportamiento dependiente, como también lo es el no es estar dispuesto a permitir que la otra persona haga cosas por su cuenta, o no respetar su necesidad de pasar tiempo en solitario.

 

Ser demasiado independiente

Que toda tu vida gire alrededor de tu relación es tan poco saludable como el extremo contrario en el que no eres capaz de adoptar ningún tipo de compromiso. Si siempre quieres que las cosas se hagan a tu manera, estás restringiendo la libertad de tu pareja de manera injusta. Comprometerse es clave para el éxito de la relación. Hay valores esenciales y personales que no son negociables, pero en otros ámbitos de la vida, hay que aceptar que tenemos que dar nuestro brazo a torcer de vez en cuando. Lo mismo ocurre con la toma de decisiones, mientras que algunas decisiones son pertenecen en exclusiva, otras deben hacerse junto a la pareja: por ejemplo, dónde ir de vacaciones o cómo pasar el fin de semana.

 

No ser capaces de comunicar las cosas que te molestan

Evidentemente, dos personas no son exactamente iguales en ideas, hábitos y preferencias, por lo que siempre habrá aspectos de la otra persona que nos molesten. Sin embargo, muchas parejas son incapaces de comunicarse entre sí de una manera saludable, dejando que ese punto de desencuentro se acumule hasta que estalle, o se acumule en frustración. Para la supervivencia de una relación es vital la capacidad de poder transmitir cosas negativas a la pareja sin que esta se ofenda. Del mismo modo, debemos estar dispuestos a escuchar los problemas de nuestra pareja. Cuando los aspectos negativos son cosas razonables que tienen fácil solución, ambos miembros de la pareja deben estar dispuestos a esforzarse en cambiar aquello lo que la otra persona no le gusta, o por lo menos llegar a un acuerdo razonable sobre lo que hay que hacer. Es importante tener este tipo de conversaciones regularmente.

 

No realizar ningún sacrificio por la relación

Estar en una relación estable inevitablemente requiere hacer sacrificios. Cada miembro de la pareja tiene que satisfacer algunos de los deseos del otro, incluso cuando a veces se contraponga a los suyos. Si solías salir de fiesta cada fin de semana, pero a la otra persona no le gusta ir de fiesta en absoluto, es necesario encontrar un medio camino. En realidad, todo se reduce a hacer acuerdos razonables. Las relaciones no pueden prosperar si no estamos dispuestos a sacrificar algunos de nuestros hábitos de vida.

 

Al aumentar tu autoestima y establecer límites, los patrones tóxicos en tu relación podrán mejorar. Mientras tanto, mantén un diario de tus sentimientos. Observa  el comportamiento de tu pareja, cómo te hace sentir, qué se dice y qué te gustaría decir. Aprender tus derechos asertivos y trabajar en tu asertividad te será de gran ayuda.

Cómo detectar una relación tóxica
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